El estudio, titulado “Nunca es tarde: Efectos del entrenamiento de fuerza sobre la potencia muscular, la calidad de vida, la discapacidad, la capacidad intrínseca y los biomarcadores sanguíneos en centenarios institucionalizados”, demuestra los beneficios del ejercicio físico supervisado en personas de edad muy avanzada residentes en centros institucionalizados.
La investigación ha sido desarrollada por personal investigador de las universidades de Castilla-La Mancha, Zaragoza y Alcalá y ha analizado los efectos de un programa de entrenamiento de fuerza en personas centenarias.
Las personas participantes realizaron dos sesiones semanales durante un periodo de doce semanas y, una vez finalizada la intervención, el equipo investigador evaluó distintos parámetros físicos, indicadores de salud y aspectos relacionados con la calidad de vida.
Los resultados reflejaron mejoras significativas en la potencia muscular, la movilidad, el autocuidado y las actividades habituales de la vida diaria. Además, el estudio constató una reducción de parámetros asociados a la ansiedad y la depresión.
Según destacan los investigadores, “el entrenamiento de fuerza, aplicado en condiciones adecuadas y bajo supervisión, puede reducir de forma efectiva y segura la discapacidad en personas centenarias institucionalizadas, además de mejorar su calidad de vida”.
El trabajo aporta además una conclusión relevante en el ámbito de la salud y el envejecimiento activo: “nunca es demasiado tarde para beneficiarse de la práctica de ejercicio físico, ni siquiera en personas con edades excepcionalmente avanzadas”.
La entrega de premios tuvo lugar en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo y estuvo presidida por el rector de la institución académica, Ignacio Villaverde.
En representación de las personas responsables del estudio asistieron Ángel Buendía Romero, Adrián Hernández Vicente, Luis María Álegre Durán, Germán Vicente Rodríguez, Ignacio Ara Royo y Nuria Garatachea Vallejo.