La Balompédica murió con las botas puestas, arropada por una entregada afición blanquinegra que llevó en volandas a los suyos durante todo el encuentro. El cuadro conquense se dejó hasta el último átomo de energía, pero ni siquiera eso le bastó para dar el último aldabonazo que le permitiera alcanzar el ascenso a la categoría de bronce del fútbol español.
Fue un encuentro sin demasiado brillo. Mucho ruido alrededor del partido y pocas nueces sobre el terreno de juego en un choque muy igualado, con alternativas para ambos equipos. Sin embargo, la diferencia estuvo en la eficacia: el Ourense supo aprovechar las ocasiones más claras de las que dispuso, mientras que el Conquense no encontró el acierto necesario para transformar las suyas.
Tras una insulsa primera mitad, marcada fundamentalmente por el respeto entre ambos contendientes, las ocasiones escasearon. Lo más reseñable por parte de la Balompédica fue un disparo de Kain que se marchó al lateral de la red, mientras que el Ourense metió el susto en el cuerpo a la parroquia blanquinegra en el minuto 6 con una internada de Barbosa que Adri López solventó de manera impecable, despejando el peligro.
La escuadra rojilla volvió a acercarse con peligro en el minuto 37, cuando Rufo dispuso de una buena oportunidad, aunque no conectó bien con el balón y su remate se marchó fuera.
En definitiva, se llegó al descanso con la sensación de estar asistiendo a un partido de ritmo espeso, falto de profundidad y con escaso bagaje ofensivo por parte de ambos equipos. El juego resultó lento y predecible, con ambos equipos más preocupados por no cometer errores que por asumir riesgos, en un primer tiempo en la que los chispazos de calidad apenas hicieron acto de presencia durante los 48 minutos de juego.
En la segunda parte, la Balompédica salió con una marcha más, mostrando mayor mordiente y una clara intención de buscar la portería rival. Sin embargo, a los blanquinegros les faltó colmillo en los metros finales y algo más de fútbol para desequilibrar la balanza.
La ocasión más clara de este segundo acto, y probablemente la que pudo cambiar el devenir de la eliminatoria, la protagonizó Eghosa, cuyo disparo fue repelido con una intervención de mucho mérito por Bruno Rielo. También lo intentó Álvaro Sánchez en dos ocasiones, pero tampoco encontró el camino del gol para los conquenses.
En la recta final, conforme el tiempo se convertía en el peor enemigo del Conquense, los nervios comenzaron a hacer acto de presencia. El conjunto de Rober Gutiérrez dio un paso al frente, asumió riesgos y se volcó sobre la portería gallega en busca del tanto que mantuviera vivo el sueño del ascenso. Sin embargo, esa apuesta dejó espacios atrás y el Ourense no perdonó. Dos rápidos contragolpes en los últimos minutos acabaron decantando definitivamente la eliminatoria a favor de los gallegos, que terminaron celebrando en La Fuensanta un ascenso merecido a Primera RFEF.