Conviene que no olvidemos la lucha valiente y decidida de estos padres y madres pidiendo la reapertura de su escuela, que no debió ser nunca cerrada.
Conviene que no olvidemos que, mientras luchaban, estas familias han escolarizado a sus hijos y les han proporcionado contenidos escolares, al tiempo que se manifestaban, escribían, concedían entrevistas, seguían una durísima huelga de hambre o marchaban andando hasta Carboneras ofreciendo a los niños la mejor lección de dignidad que puede dar un padre o una madre, que es la de defender con uñas y dientes aquello en lo que se cree.
Conviene que no olvidemos que si ahora montan a los niños en el autobús para ir a Carboneras es porque los quieren y porque no están dispuestas a verlos perder un curso. Porque la Administración educativa no cede, se ha enrocado y no va a reconocer su error; no va a admitir que mantener cerrada la escuela de Cañada, con 13 alumnos, mientras tiene abiertas otras, en el mismo colegio, como la de Víllora con 9, es una decisión sectaria, un pulso fuera de sentido y una cabezonería que pone de manifiesto su nula capacidad de resolver los problemas de la gente, incluso los que ellos mismos han creado previamente.
Que no piensen nuestros gobernantes que se han salido con la suya y que han doblegado a las familias de Cañada. Ya hablará la justicia y pondrá a cada cual en su lugar. Antes al contrario, la actitud de sostenella y no enmendalla es pura altanería y soberbia y demuestra la gran inmadurez de quien la mantiene.
Una gran parte de la comunidad educativa de la provincia de Cuenca siente hoy una profunda decepción por la falta de flexibilidad, de cintura política y de sensibilidad de estos gobernantes cicateros.
Amigos de Cañada del Hoyo, seguimos brindándoos nuestro apoyo. Os reconocemos la fuerza y la valentía que habéis demostrado con vuestra lucha. Nos habéis ofrecido a todos la mejor enseñanza, la de resistir con entereza los envites del poderoso. Sabemos que a partir de ahora continuaréis trabajando, aunque de otra forma, con el mismo objetivo y aquí nos tenéis, a vuestra disposición para cuanto sea menester, hasta que volvamos a ver a vuestros hijos en la escuela de su pueblo.
Julia Cano Real