Para los casos del primer tipo se va a plantear a los usuarios una regularización de ese consumo que no ha sido pagado en base a los últimos cinco años como máximo, lo cual significa que “se cobrará el agua a las tarifas que estaban en vigor en los últimos cinco años anteriores al que nos encontramos en la actualidad, que es el primero de la empresa pública Aguas de Cuenca”, según ha explicado el primer edil.
Además, ha añadido Ávila, “en el próximo Pleno vamos a modificar la Ordenanza General de Recaudación para que también podamos ser muy flexibles a la hora de ampliar los plazos de fraccionamiento de pago de las deudas que tengan que ver con el consumo de agua y ya, por extensión, con cualquier otra tasa o impuesto municipal”.
En cuanto al segundo tipo de casos, en los que se ha cobrado más agua de la efectivamente consumida según lo que reflejan los contadores, “se va a facturar a los usuarios cero euros en consumo, no en los otros conceptos, hasta que se compensen las cantidades pagadas”.
Se trata, ha reiterado el alcalde, de un procedimiento extraordinario que se plantea para estos momentos, pues el objetivo es que “antes de la próxima facturación se haya procedido a intentar leer la totalidad de los contadores de la ciudad”. La excepción podría surgir en aquellos casos en que el contador se encuentra en el interior de la vivienda, pero en cualquier caso si el lector no puede pasar por no encontrarse el usuario en su casa se le dejará un papelito para que pueda apuntar el consumo y lo entregue en la sede de la empresa pública o bien, desde mediados de septiembre, podrá informar de ese consumo a través de la página web de Aguas de Cuenca. Asimismo, ha recordado que “se va a instaurar un procedimiento para que al menos una vez al año los lectores puedan leer este tipo de contadores”.
Así pues, a partir del momento en que se haya conseguido una práctica totalidad de lecturas reales entraríamos en “una situación de facturación normal”, ha resaltado Juan Ávila.