La Diputación de Cuenca ha hecho entrega a la parroquia de Belmonte del retablo de la Cátedra de San Pedro tras culminar un exhaustivo proceso de restauración realizado en el Taller de Conservación y Restauración de la institución provincial. El acto contó con la presencia de la diputada de Patrimonio, Mayte Megía, y de la alcaldesa de Belmonte, Cristina Delgado, junto a la concejala de Cultura, Beatriz Delgado; el párroco Emilio de la Fuente; y numerosos feligreses y vecinos interesados en la historia local.
El retablo, fechado en los primeros decenios del siglo XVI y atribuido al denominado Maestro de Belmonte, se ubica en la capilla de San Juan Bautista de la Colegiata de San Bartolomé, declarada Bien de Interés Cultural. Se trata de una obra de estilo gótico hispanoflamenco compuesta por seis pinturas sobre tabla, organizadas en tres calles y dos cuerpos, con una rica mazonería dorada y una notable calidad artística tanto en la pintura al óleo como en los trabajos de dorado y plateado.
Durante el acto, Mayte Megía subrayó que “esta restauración es un ejemplo del compromiso firme de la Diputación de Cuenca con la protección y puesta en valor de nuestro patrimonio, especialmente en el medio rural, donde estas obras no solo tienen un valor artístico incalculable, sino que forman parte de la identidad colectiva de los pueblos”. La diputada destacó además el alto nivel técnico del Taller de Restauración, que ha permitido recuperar la lectura estética y simbólica del retablo respetando escrupulosamente su autenticidad.
Por su parte, la alcaldesa Cristina Delgado agradeció la colaboración de la institución provincial y señaló que “la recuperación del retablo de la Cátedra de San Pedro supone un hito para Belmonte, tanto desde el punto de vista cultural como turístico, reforzando el atractivo de la Colegiata y el legado histórico que conservamos”. Asimismo, incidió en que este tipo de actuaciones evidencian la importancia de la cooperación entre administraciones para preservar el patrimonio y transmitirlo en las mejores condiciones a las futuras generaciones.
La intervención, que se ha prolongado durante un año, tuvo como objetivo principal la conservación de la obra y la corrección de tratamientos anteriores que dificultaban su correcta contemplación. Entre los trabajos realizados destacan la fijación de la policromía, la eliminación de barnices envejecidos y reintegraciones inadecuadas, la consolidación de las capas pictóricas y la reintegración cromática de las pérdidas mediante técnicas reversibles y diferenciables del original.
Gracias a esta actuación, el retablo ha recuperado la intensidad cromática y la riqueza de detalles de sus escenas, dedicadas principalmente a la vida de San Pedro y a otros santos, devolviendo a la Colegiata de Belmonte una de sus piezas más relevantes desde el punto de vista histórico y artístico.