La organización provincial respalda el posicionamiento expresado por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), que ha advertido de la situación que atraviesan las pymes y ha reclamado al Gobierno un modelo de diálogo social "efectivo y transparente" que tenga en cuenta sus necesidades.
Según defienden ambas organizaciones, las decisiones que afectan al ámbito empresarial deben adoptarse mediante el consenso y evitando actuaciones unilaterales que puedan perjudicar la inversión, la competitividad y la estabilidad económica.
En este sentido, CEOE CEPYME Cuenca considera necesario impulsar medidas específicas adaptadas a la realidad de las pequeñas y medianas empresas, entre ellas incentivos fiscales y herramientas que faciliten su proceso de digitalización, con el objetivo de reforzar su capacidad para competir y crecer.
Asimismo, la organización recuerda que el artículo 7 de la Constitución Española reconoce la libertad de organización de las asociaciones empresariales y su derecho a representar y defender los intereses económicos y sociales de sus asociados.
Desde CEPYME insisten en que su postura no responde a una voluntad de bloquear las iniciativas del Ejecutivo, sino a la defensa de un colectivo que, aseguran, se ve directamente afectado por decisiones que pueden comprometer su viabilidad y competitividad.
Preocupación por el contexto empresarial
La Confederación de Empresarios de Cuenca advierte de que esta situación se produce en un momento especialmente complejo para las pymes, que ya afrontan importantes dificultades derivadas del aumento de los costes y de un entorno regulatorio cada vez más exigente.
Entre los principales problemas que señalan figura el incremento de la burocracia y la sobrerregulación administrativa, factores que, según sostienen, obligan a destinar más tiempo y recursos al cumplimiento de obligaciones administrativas, reduciendo la capacidad de crecimiento de las empresas, especialmente de las microempresas.
Por último, CEOE CEPYME Cuenca considera que la ausencia de un diálogo social más fluido está propiciando la aprobación de medidas laborales que, a su juicio, no reflejan la realidad cotidiana de las empresas, generando una creciente desconexión entre la normativa y las necesidades del tejido productivo.