La presentación de la Asamblea de la Juventud Trabajadora de Cuenca sirvió para poner sobre la mesa una lectura crítica de la situación social, laboral y urbana de la ciudad. Las organizadoras denunciaron un discurso institucional sobre la despoblación que, a su juicio, invisibiliza a miles de jóvenes que desean desarrollar su proyecto de vida en Cuenca, pero encuentran crecientes obstáculos para hacerlo.
Durante el acto se cuestionó el modelo de ciudad que se está impulsando, centrado —según expusieron— en un turismo “depredador” que presume de proteger el patrimonio mientras barrios históricos como San Antón o Tiradores sufren abandono y falta de atención a las necesidades vecinales.
La asamblea denunció especialmente la precarización del empleo juvenil, señalando sectores como la hostelería, donde las horas extra no pagadas y los contratos que no se corresponden con las funciones reales se han normalizado. También se puso el foco en el ámbito cultural, con una oferta laboral muy competitiva pero sostenida, en muchos casos, sobre contratos formativos y prácticas precarias, así como en una industria en proceso de reconversión que pierde empleo tradicional año tras año.
En este contexto, criticaron las políticas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a las que acusan de favorecer modelos extractivistas en áreas rurales ya despobladas, sin garantizar alternativas laborales estables para la población joven.
La Asamblea de la Juventud Trabajadora se presentó como un organismo democrático orientado a la movilización y a la formación de sus integrantes, con el objetivo de articular respuestas colectivas frente a la precariedad laboral, la especulación y el encarecimiento de la vivienda. En este sentido, alertaron de una dinámica que empieza a afectar también a Cuenca, con nuevas promociones inmobiliarias mientras existen viviendas vacías o en mal estado, y una tendencia hacia un modelo de “ciudad dormitorio” para trabajadores procedentes de grandes núcleos urbanos.
Las intervenciones también vincularon esta situación al abandono del ferrocarril convencional y a decisiones urbanísticas recientes, como la ubicación del nuevo hospital en áreas con fuerte presencia de terrenos en manos de bancos y promotoras, alejadas de antiguos espacios de uso agrícola vecinal.
El encuentro concluyó como un espacio de socialización, debate y organización, amenizado con un mercadillo de arte y artesanía en el que participaron creadoras locales y estudiantes, además de una merienda popular. La iniciativa, impulsada por la Coordinadora Juvenil Socialista, recibió una respuesta positiva por parte de decenas de jóvenes, que expresaron su voluntad de construir alternativas colectivas. “No pensamos abandonar Cuenca”, señalaron, reivindicando su derecho a decidir el modelo de ciudad en el que quieren vivir.