El escritor y periodista Sergio del Molino ha reflexionado sobre el proceso de escritura, la construcción del estilo y el papel de la memoria en un encuentro celebrado en el campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Ante alumnado de Periodismo y Comunicación Audiovisual, el autor abordó las claves de una obra que se sitúa “entre la memoria íntima y la memoria compartida” y que rehúye ofrecer respuestas cerradas para plantear, en cambio, dilemas abiertos.
Durante el coloquio, del Molino explicó que intenta cabalgar entre lo personal y lo colectivo, advirtiendo de los riesgos de convertir el recuerdo en mero contexto. “Si hacemos solo contexto, el recuerdo es falso. Puede haber una forma colectiva de recordar, pero es distinta en cada persona”, afirmó. Como ejemplo, aludió a la memoria de la historia de España, defendiendo que la literatura tiene la capacidad de cuestionar los discursos hegemónicos. “El escritor es quien crea el mito”, señaló, diferenciando así su labor de la del historiador.
El autor de La España vacía subrayó que una de las señas de identidad de su trayectoria es la creación de dilemas. En sus textos, lejos de ofrecer soluciones, comparte dudas para suscitar el debate y conectar con preocupaciones íntimas que rara vez afloran en otros espacios. En este sentido, comparó esas inquietudes con las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): “Cuando les llaman, se ponen en clave ciudadana. Pero, en realidad, les preocupan otras cosas importantes que no se computan, que no pueden compartirse”.
Periodismo y literatura: la subjetividad como punto de partida
“La objetividad no existe, es propia de objetos”, afirmó con rotundidad ante el estudiantado. Del Molino no separó su perfil de escritor del de columnista, reivindicando la subjetividad como base de la opinión: “Un opinador escribe desde una subjetividad muy marcada y, si yo no fuera escritor, no podría hacerlo”.
También compartió su experiencia ante la polarización en redes sociales, reconociendo que la exposición pública puede volverse asfixiante. “Al principio me parecía divertido, pero cuando a los 90 minutos has recibido más de mil mensajes, impera el malestar y llega a ser muy preocupante”, confesó.
La charla, moderada por el profesor de Historia Sergio Molina, abordó asimismo la elección de temas y géneros en su obra. Del Molino aseguró que busca provocar cierto desconcierto en el lector, aunque sin hacerlo sufrir: “Que confíen en mí como narrador para ir avanzando desde el inicio. Para conseguirlo, se necesita un gran trabajo estilístico”. El escritor, que se definió como “verborreico” y ajeno al síndrome de la hoja en blanco, destacó el arranque de Lo que a nadie le importa como uno de sus comienzos narrativos más logrados.
Este encuentro forma parte de las actividades impulsadas por el Área de Cultura de la UCLM y la Facultad de Comunicación para acercar la literatura y el pensamiento contemporáneo a la comunidad universitaria y a la ciudadanía. El pasado curso participó también el escritor y periodista Paco Cerdà, consolidando una iniciativa que refuerza el diálogo entre cultura y universidad en el campus conquense.