La Asociación de Amigos del Teatro de Motilla del Palancar llevará el próximo 21 de marzo a Cuenca la Pasión Viviente de Motilla del Palancar, uno de los acontecimientos religiosos y culturales más destacados de la provincia. Será la primera vez que esta representación, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 2010, salga de su localidad de origen para escenificarse en la capital, concretamente en el Teatro Auditorio José Luis Perales, con dos funciones previstas a las 17:00 y a las 20:00 horas.
La iniciativa cuenta con el respaldo de la Junta de Cofradías de Cuenca, que ha querido apoyar la difusión del evento entre los nazarenos de la capital. Su presidente, Jorge Sánchez Albendea, ha destacado que se trata de “una de las representaciones más importantes de la provincia y de la región” y ha puesto a disposición el Museo de Semana Santa para facilitar la venta de entradas. Desde el 12 de febrero, los interesados pueden adquirirlas tanto en formato físico en el propio museo como a través de la plataforma online.
Para el presidente de la asociación motillana, Antonio García Monedero, esta colaboración supone un impulso significativo y refleja la voluntad de estrechar lazos entre la Semana Santa de la capital y la de la provincia. En este sentido, ha agradecido el apoyo recibido y ha subrayado las sinergias que pueden generarse entre ambas realidades.
La representación contará con un despliegue destacado: más de un centenar de actores darán vida a los distintos pasajes de la Pasión y Muerte de Jesucristo, apoyados por un equipo técnico de unas 50 personas encargadas de escenografía, iluminación, sonido y maquillaje. Desde la organización confían en que el público conquense, y especialmente los nazarenos, vivan una experiencia emotiva que sirva como antesala a la Semana Santa.
Más de tres décadas de historia
La Pasión de Motilla comenzó a representarse en 1992 por iniciativa de un grupo de catequistas y del sacerdote Silvestre Valero, con el objetivo de vivir la Cuaresma desde una perspectiva diferente. En sus primeras ediciones se escenificaba en el interior de la parroquia, siguiendo un auto sacramental que pronto evolucionó hacia una puesta en escena más ambiciosa.
En 1995 dio el salto a la calle, ampliando participantes y adaptando el guion directamente a los textos evangélicos. La creación de nuevos escenarios e itinerarios marcó un punto de inflexión en su consolidación. En 2002 se constituyó formalmente como asociación, lo que permitió reforzar su estructura organizativa y afrontar nuevos retos.
El reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Regional en 2010 supuso un espaldarazo definitivo a un proyecto que, con el paso de los años, ha ido creciendo en calidad y participación. Tras el parón obligado por la pandemia entre 2020 y 2022, la Pasión retomó su actividad y ha reforzado su proyección, llegando incluso a presentarse en Fitur como uno de los referentes del turismo religioso en Castilla-La Mancha.