La Fundación Antonio Pérez (FAP) ha iniciado una ronda de visitas a los talleres de artistas que han expuesto o exponen actualmente en alguna de sus sedes, una iniciativa que busca acercarse al proceso creativo desde su origen y poner en valor el trabajo cotidiano de los creadores.
El objetivo de este proyecto es conocer de primera mano los espacios donde nacen las obras, lugares donde la experimentación, la reflexión y la práctica artística se entrelazan entre herramientas, materiales y bocetos que poco a poco se transforman en cuadros, esculturas, instalaciones, dibujos, cerámicas o libros de artista.
La primera de estas visitas ha tenido como protagonista el taller de Segundo Santos (Las Pedroñeras, 1951), artesano del papel que lleva más de 46 años elaborando papel a mano en Cuenca. Hasta su espacio de trabajo, situado en la calle Caballeros, se desplazaron la diputada provincial de Cultura, María Ángeles Martínez, y el director de la Fundación Antonio Pérez, Jesús Carrascosa.
El taller de Santos, que el propio artista considera su segunda casa, es un espacio lleno de memoria y oficio. Aunque ya está jubilado, continúa acudiendo a diario porque allí se siente “a gusto y ocupado”. Al cruzar su puerta se percibe inmediatamente el carácter de un lugar donde cada herramienta y cada objeto forman parte de una historia de trabajo paciente y dedicación.
El espacio se despliega en diferentes estancias que parecen crecer unas dentro de otras. En la sala principal se encuentran varias mesas de trabajo donde conviven pruebas, obras terminadas, utensilios y libros de artista. En una de ellas destacan un ordenador y una impresora de tinta indeleble desde la que el artesano genera imágenes que después imprime sobre papel de seda para transferir sus colores al papel que él mismo fabrica, en un delicado proceso artesanal.
En otra de las habitaciones del taller se encuentran las máquinas que hacen posible el nacimiento del papel. Entre ellas destaca la pila holandesa, una herramienta de refino fabricada en Cataluña hace más de cuatro décadas en bronce y acero inoxidable que, según el propio Santos, “está como el primer día”.
Es en este aparato donde comienza el proceso: papel viejo, celulosa o fibras textiles y vegetales se mezclan con agua hasta convertirse en una pulpa que posteriormente pasa a la tina. Con la ayuda de una forma —un bastidor rectangular sostenido por un marco de madera— el artesano recoge la pulpa para dar forma a la hoja, que después será prensada y secada antes de convertirse en el soporte definitivo para la creación artística.
Apasionado de su oficio, Segundo Santos reconoce que el aprendizaje nunca termina. “Hay que educar el ojo”, recuerda que le aconsejaba su amigo Fernando Zóbel, figura clave del arte contemporáneo en Cuenca. A lo largo de su trayectoria ha mantenido también estrecha relación con numerosos artistas y escritores, entre ellos el pintor Lucio Muñoz, uno de los grandes exponentes del informalismo español, quien le ayudó a iniciar su camino profesional.
Además de su labor como artesano del papel, Santos ha desarrollado su propia trayectoria artística, con obras de pequeño formato y una destacada producción de libros de artista. En la actualidad trabaja en una serie inspirada en los árboles, con referencias a paisajes y lugares cercanos como el árbol de Torremangana, el nogal de Palomera o el pino de Benicasim.
Precisamente una selección de sus libros de artista puede contemplarse hasta el 29 de marzo en la sede de la Fundación Antonio Pérez en Cuenca. Bajo el título “Aut viam inveniam aut faciam” (Encuentra el camino o crea uno propio), la exposición reúne 45 piezas organizadas por temáticas y presentadas en el Espacio Vitrinas del Centro de Arte Contemporáneo.
Con esta iniciativa de visitas a talleres, la Fundación Antonio Pérez pretende acercar al público al lugar donde realmente nace la creación artística: el espacio íntimo del taller, donde las ideas comienzan a tomar forma antes de convertirse en obra.