La Red de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa (SSPA), integrada por las organizaciones empresariales de Soria (FOES), Teruel (CEOE Teruel) y Cuenca (CEOE CEPYME Cuenca), ha presentado sus aportaciones a la consulta pública de la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico, en las que advierte del riesgo de que el nuevo enfoque pueda diluir la gravedad del problema de la despoblación.
Desde la Red SSPA valoran positivamente que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico amplíe el foco hacia los desequilibrios territoriales y reconozca que la despoblación no es únicamente una cuestión demográfica, sino también económica. Sin embargo, alertan de que el concepto de equidad territorial engloba realidades muy diversas, como la sobreconcentración urbana, lo que podría relegar la despoblación estructural de determinados territorios a un segundo plano.
En este sentido, la organización subraya que no todos los territorios afrontan los mismos desafíos y defiende la necesidad de diferenciar entre zonas en riesgo de despoblación y aquellas que ya sufren una despoblación estructural extrema, como es el caso de las provincias de Cuenca, Soria y Teruel, situadas entre las menos densamente pobladas de Europa.
La Red SSPA recuerda además que estas provincias han sido reconocidas como territorios escasamente poblados dentro del marco de las políticas europeas, lo que ha permitido aplicar medidas específicas como ayudas de funcionamiento a las empresas. Por ello, consideran “difícilmente comprensible” que este reconocimiento no tenga un reflejo claro en la estrategia nacional.
Más allá de los servicios públicos
La organización insiste en que la mejora de los servicios públicos, aunque necesaria, no es suficiente para revertir la despoblación si no va acompañada de políticas que impulsen la actividad económica, la inversión y la creación de empleo en estos territorios.
Por ello, la Red SSPA reclama que la Estrategia incluya instrumentos específicos para las zonas escasamente pobladas, con políticas económicas diferenciadas y mecanismos que permitan que procesos como la transición energética generen actividad industrial y oportunidades reales de desarrollo.
“Avanzar hacia una verdadera equidad territorial no significa aplicar las mismas políticas en todo el territorio, sino adaptarlas a la intensidad de los desafíos que afronta cada zona”, concluyen desde la Red SSPA.