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Trashumancias 2.6 arranca en Belmonte conectando tradición y creación contemporánea

Trashumancias 2.6 arranca en Belmonte conectando tradición y creación contemporánea
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Trashumancias 2.6 arranca en Belmonte conectando tradición y creación contemporánea (Foto: Darianyi Araujo Valdez)
lunes 23 de marzo de 2026, 12:06h

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El programa formativo Trashumancias 2.6 arrancó este fin de semana en la provincia de Cuenca con una propuesta que toma la trashumancia como eje para conectar formación y territorio. Impulsado por la Cátedra UCLM–Diputación de Cuenca y enmarcado en el proyecto Aula Albura, financiado por el Ministerio de Cultura, el programa combina formación en torno a la cultura tradicional asociada a la trashumancia con el objetivo de activar nuevas prácticas culturales en el medio rural y generar oportunidades profesionales vinculadas a este patrimonio.

Más de cincuenta estudiantes universitarios y de enseñanzas artísticas superiores, procedentes de titulaciones como Bellas Artes, Periodismo, Comunicación Audiovisual, Educación Social o el máster en Profesorado, participaron este sábado, 21 de marzo, en la jornada inaugural de Trashumancias 2.6, un programa impulsado por la Cátedra UCLM-Diputación de Cuenca que traslada la formación académica al territorio. La actividad se desarrolló entre Rada de Haro y Belmonte y marcó el inicio de un itinerario formativo que continuará durante los próximos meses e incluirá prácticas remuneradas en el proyecto Aula Albura, financiado por el Ministerio de Cultura.

La jornada comenzó en Rada de Haro con un recorrido por la Vereda de los Ganados Merinos, vía pecuaria que cruza el casco urbano y su término municipal acompañados por Susana Zapata López, responsable de Vías Pecuarias en la provincia de Cuenca. Consejería de Desarrollo Sostenible de la JCCM. Este primer tramo permitió a los participantes tomar por primera vez contacto sobre el terreno con la Cañada Real Conquense, una de las principales rutas históricas de la trashumancia en España. Durante el trayecto se abordaron los principales problemas que afectan a estas infraestructuras, entre ellos la pérdida de trazado por la presión agrícola y diversas ocupaciones. También se explicó el proceso de deslinde y amojonamiento impulsado por la administración autonómica como herramienta para garantizar la protección del dominio público y asegurar el tránsito de ganado, fauna y ciudadanía.

Tras este primer contacto, la actividad se trasladó a Belmonte, donde el Hotel Palacio del Infante Don Juan Manuel acogió el bloque académico de la jornada. El acto inaugural contó con la presencia de la alcaldesa de la localidad, Cristina Delgado Fernández, y de Carmen Vázquez Varela, directora de la Cátedra de Oportunidades frente al Reto Demográfico. También estuvo presente José María Herranz, director del seminario permanente Comunicación, Creatividad y Nuevas Ruralidades.

Durante su intervención, la alcaldesa destacó el valor de acoger una iniciativa de estas características en el municipio. “Hoy en día, la vida rural requiere otra forma de tomar puntos de vista. Esta formación va mucho más allá del aprendizaje académico: es un camino para conectar con el territorio, con nuestras raíces y con la identidad colectiva tal y como la conocemos”, señaló. Delgado subrayó además la importancia de generar oportunidades en el medio rural y animó a los estudiantes a implicarse en la realidad del territorio.

Por su parte, Carmen Vázquez, codirectora de la Cátedra, situó la jornada dentro de la estrategia de la Cátedra, centrada en impulsar proyectos que contribuyan a fijar población y a generar alternativas de vida en entornos rurales. Explicó que este tipo de iniciativas permiten desarrollar capacidades prácticas y fortalecer el vínculo entre formación y territorio. En su intervención también destacó la trashumancia como un ámbito de conocimiento que integra disciplinas diversas, desde las humanidades hasta las ciencias naturales, y recordó su reconocimiento como patrimonio cultural inmaterial. Asimismo, incidió en la necesidad de preservar los saberes asociados a esta práctica ante el riesgo de desaparición de quienes la mantienen.

El bloque teórico incluyó dos ponencias centradas en el análisis del patrimonio cultural vinculado al mundo pastoril. El antropólogo Pedro Cruz Sánchez, de la Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro, abordó el arte de los pastores en su intervención titulada “El vagar hace cucharas”.

En su intervención, Pedro Javier Cruz alejó el arte pastoril de las definiciones académicas rígidas para situarlo como una respuesta vital a las necesidades del entorno. "Son manifestaciones artísticas ejecutadas por personas al margen de convencionalismos o de fórmulas escolares". Destacando que estas obras no nacen de una triple necesidad. La funcionalidad del objeto, el puro placer estético de decorar y el sentimiento, especialmente en los regalos que los pastores elaboraban para sus seres queridos durante los largos periodos de soledad. El ponente subrayó cómo el pastor utiliza los materiales que tiene a mano en su zona de trabajo, transformando el corcho, el cuerno o la madera en soportes de un universo simbólico propio.

La intervención de la historiadora del arte Beatriz Sánchez Valdelvira supuso un punto de inflexión crítico, al cuestionar las etiquetas tradicionales que dividen el mundo de la creación. Su ponencia se centró en la problemática de la valoración de estas producciones y en los criterios subjetivos que determinan su reconocimiento institucional. Durante su exposición, lanzó un reto reflexivo a los asistentes. "Muchas veces cuando contemplamos arte popular... hay muchas veces que dicen 'no, arte en mayúsculas'. ¿Significa que hay un arte en mayúsculas y el arte pastoril tiene que ser en minúsculas? ¿Y qué pasa con la artesanía? ¿La artesanía tiene que ser aún más pequeña?".

Sánchez Valdelvira profundizó en cómo la constitución material es inseparable de la obra en estos contextos, afirmando que, en el arte pastoril, "el material es el que nos domina". Asimismo, analizó cómo la consideración de estos objetos ha evolucionado, señalando que piezas que hoy calificamos como arte con mayúsculas no fueron creadas con esa intención, sino como objetos de uso que el tiempo y la mirada académica han acabado por sacralizar.

Por la tarde, el programa adoptó un enfoque práctico con una serie de mentorías de proyectos culturales coordinadas por profesionales del sector. Los estudiantes, organizados en grupos, trabajaron sobre propuestas vinculadas al territorio que se fueron desarrollando en distintos puntos de Belmonte.

En la Colegiata de San Bartolomé, la primera sesión de mentorías comenzó con la intervención de José An. Montero en una sesión centrada en comunicación y territorio. El trabajo se enfocó en la construcción de relatos vinculados al paisaje y al patrimonio desde una perspectiva actual. Montero planteó la necesidad de generar contenidos que reflejen la diversidad del medio rural y que integren sus dinámicas sociales, económicas y culturales. Analizó junto con los participantes cómo adaptar sus proyectos a contextos reales y trabajaron sobre formatos narrativos capaces de conectar con distintos públicos.

La siguiente parada tuvo lugar en la Parroquia de la Santísima Trinidad, donde la creadora Laura Budia Piña abordó la relación entre patrimonio histórico y cultura contemporánea, con especial atención a las posibilidades de intervención en espacios con carga simbólica. Junto con las participantes planteó líneas de trabajo que combinan investigación artística, pensamiento crítico y nuevas tecnologías aplicadas al entorno rural.

En la Ermita de Nuestra Señora de la Gracia, Álex Rodríguez centró la mentoría en la gestión escénica y la producción de eventos culturales. A partir de casos prácticos, los estudiantes tomaron conciencia con el concepto de arraigo, además de sobre aspectos técnicos, logísticos y organizativos vinculados a la puesta en marcha de proyectos en pequeñas localidades. La reflexión se centró sobre la importancia de la coordinación con agentes locales, la planificación de recursos y la adaptación de las propuestas a la escala del territorio.

El recorrido concluyó frente al cerro de San Cristóbal, junto a los molinos de viento, con la intervención por Natali Camolez. La coreografa y educadora social abordó la inclusión en el medio rural desde el lenguaje del cuerpo y el movimiento, con dinámicas orientadas a facilitar la participación en actividades culturales, resaltando la importancia de incorporar esta perspectiva a sus proyectos, considerando la accesibilidad como un elemento central en el diseño de sus propuestas.

La jornada concluyó en el Palacio del Infante Don Juan Manuel con el concierto didáctico “Historia inventada de la música inventada”, a cargo de Neønymus, proyecto del músico Silverio Cavia, conocido artísticamente como Silberius de Ura, que propuso un recorrido sonoro basado en la experimentación vocal y el uso de instrumentos sencillos junto a tecnología de looping.

El concierto se planteó como una experiencia formativa en el que se muestra en directo el proceso creativo. A través de capas de sonido construidas en tiempo real y con instrumentos creados con objetos cotidianos, el artista recreó atmósferas que remiten a los orígenes de la música y a su relación con el entorno natural. La propuesta combinó interpretación y relato, con explicaciones sobre los recursos utilizados y su conexión con formas de expresión tradicionales.

Participantes del programa, vecinos de la localidad y visitantes compartieron el espacio en una actividad que completó el aforo del recinto. Para muchos de los participantes, el concierto supuso una referencia directa sobre cómo integrar investigación, patrimonio y creación contemporánea en un mismo formato.

Trashumancias 2.6 continuará su desarrollo en el marco de Aula Albura, uno de los cinco proyectos seleccionados en la primera convocatoria estatal del Ministerio de Cultura de Ayudas para Proyectos de Cooperación Cultural en el Medio Rural 2025. Tras la fase formativa iniciada en Belmonte, el programa avanzará en los próximos meses con estancias formativas remuneradas en distintos territorios, donde los estudiantes seleccionados se integrarán en equipos profesionales vinculados a la creación contemporánea en entornos rurales y participarán en tareas de producción, documentación, mediación y desarrollo de proyectos.

Aula Albura articula una red de colaboración entre iniciativas culturales de Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Navarra, coordinada por el grupo Andante. Forman parte de esta red el programa cultural Estoesloquehay, el Colectivo de Mujeres Creadoras de Castilla y León, la compañía navarra de circo contemporáneo La Trapecionista, la Fundación Los Maestros y el proyecto editorial y cultural La Circular. Con esta continuidad, Trashumancias refuerza su proyección más allá de la fase inicial y consolida un itinerario de trabajo que conecta formación, territorio y práctica profesional en el medio rural.

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