La iniciativa Invierte en Cuenca continúa respaldando nuevos proyectos empresariales en la provincia y ha acompañado en sus primeros pasos a El Nido de Ballesteros, un alojamiento turístico que nace con el objetivo de ofrecer una experiencia de descanso, privacidad y conexión con la naturaleza a escasos kilómetros de la capital conquense.
El proyecto, impulsado por la emprendedora Juana Segarra, ha recibido la visita del técnico de la Oficina de Atención al Inversor de CEOE CEPYME Cuenca, Julián Sorando, quien ha conocido de primera mano las instalaciones y ha trasladado el apoyo que la organización presta a quienes deciden emprender en la provincia.
Durante el encuentro, Sorando recordó que la Confederación pone a disposición de los nuevos empresarios el asesoramiento de sus diferentes departamentos, tanto para resolver cuestiones relacionadas con la puesta en marcha de la actividad como para informar sobre las distintas líneas de ayudas públicas y recursos disponibles para favorecer la consolidación del negocio.
Invierte en Cuenca es un proyecto promovido por CEOE CEPYME Cuenca con el respaldo de la Diputación Provincial y la colaboración de Globalcaja y Auracar. Su objetivo es facilitar el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales, apoyar a autónomos y emprendedores y atraer inversiones que contribuyan al crecimiento económico de la provincia.
Un refugio para desconectar junto a las Lagunas de Ballesteros
Ubicado en el entorno natural de las Lagunas de Ballesteros, El Nido de Ballesteros se presenta como un espacio pensado para quienes buscan tranquilidad, intimidad y contacto directo con el medio natural.
Su promotora, Juana Segarra, ha concebido este alojamiento inspirándose en el modelo de agriturismo que conoció durante los años que residió en Italia. Esa experiencia ha servido de base para crear un proyecto con una marcada vocación de hospitalidad, bienestar y atención al detalle, ofreciendo una forma diferente de disfrutar del turismo rural en la provincia de Cuenca.
Además de dirigirse a visitantes de fuera de la provincia, el establecimiento también quiere convertirse en un lugar de escapada para los propios conquenses que deseen desconectar de la rutina en un entorno natural. Entre sus planes de futuro figura el desarrollo de nuevas experiencias adaptadas a distintos perfiles de visitantes, siempre bajo una filosofía basada en la calma, la exclusividad y el respeto por el entorno.