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Cañamares recupera la calma después del incendio del pasado día 10 de agosto
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Cañamares recupera la calma después del incendio del pasado día 10 de agosto

El incendio forestal en el municipio de Cañamares, deja una imagen desoladora y triste en los montes cercanos al pueblo. Una contemplación de un bello paisaje anterior convertido después del fuego en un desierto de cenizas

domingo 03 de septiembre de 2017, 14:02h

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Después de casi un mes del incendio forestal en el termino municipal de Cañamares (Cuenca), las personas que viven allí y las que se aproximan a este bello pueblo serrano se van a encortar con un decorado horrible. El color verde de sus frondosos pinares que cruza las entrañas del río Escabas se ha convertido en ceniciento.


Las llamas ocasionadas o nativas se han apoderaron de un parque natural provocando el desastre vegetal además del animal porque las especies donde anidan se ven exigidas a transitar a otra zona donde puedan habitar.


Una vez sofocado el fuego, es la hora de averiguar y analizar las causas que lo han provocado. Ya se encuentran investigando de pleno y sobre el terreno sometido a calor extremo, la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) del cuerpo de agentes medioambientales, en amplia cooperación con el SEPRONA.


Serán estos comisionados los que determinen a través de (fotos, cepillos, palas, huellas, restos de cerillas, colillas, olores, muestras químicas) las causas del incendio y sus culpables si es intencionado o por negligencia humana. Apoyándose también para conseguir su esclarecimiento en los parámetros como la temperatura, la humedad, la dirección del viento. Haciendo hincapié donde comienza el incendio que es donde más rastros se producen por la poca combustión con la que comienza.


Hasta que se determinen las causas que han provocado el incendio puede pasar mucho tiempo. Semanas, meses, años pero a bien seguro que el culpable será puesto a disposición judicial. Para los duchos y expertos en la materia resulta muy llamativo el lugar donde se inició, en una ladera.


Seguidamente del acaloramiento del fuego y la calcinación de todo lo que alcanza llega la hora de recuperar el monte. De quitar toda la masa forestal tanto quemada como aquella que se ha visto afectada y qué se prevé que no va a sobrevivir.


Retirar este material es vital para evitar el desarrollo de las plagas de insectos y evitar así la aparición de la temida y más importante plaga de “los Escolitidos”, que afectan severamente a los bosques.

Los Agentes Medioambientales examinaran en detalle como ha quedado el suelo después del incendio. Deben conocer la impermeabilidad de la tierra para evitar que se produzcan corrientes de agua que arrastran los sedimentos por la falta de retención que ejercían las raíces.

Las cenizas y el humo que ha traído el fuego al pueblo de Cañamares, se han convertido en debate entre los vecinos que piden una mayor atención a su vergel natural por parte de las autoridades competentes.

Cada fin de semana “La Playeta “ y alrededores se convierten en un emplazamiento de acampada libre donde “Vale todo”. Se colocan tiendas de campaña junto al río, los coches invaden el terreno propio de la naturaleza, la basura acampa en las zonas de recreo, se lava la ropa en el río, y demás desidias que van en contra de la naturaleza y su conservación.


Para muchos vecinos la solución a estas malas conductas incivicas por parte de algunas personas pasa por convertir este paraíso nativo, único en el mundo, en un espacio natural protegido por sus singulares valores, tanto naturales, como socioculturales.



Este regalo de la naturaleza de ha convertido en un mar de juncos y zarzas que dificultan enormemente el discurrir del agua en algunas zonas, evidenciando claramente la necesidad por parte de La Confederación Hidrográfica del Tajo, responsable de la ribera del río, de una limpieza a fondo del mismo.



El incendio del pasado día 10 de agosto podría haberse convertido en uno de los más graves de la Serranía de Cuenca, sin lugar a dudas, la rápida actuación del dispositivo ha evitado un tragedia medioambiental de una gran envergadura. Pero ha puesto en alerta a los habitantes de la Serranía alta que piden mayores medidas de protección para salvaguardar y conservar esa reserva natural en estado puro que es la Serranía de Cuenca.





El fuego se declaro sobre las 21,32 horas en el Puerto de Monsaete antigua carretera CM-210 a unos dos Kilómetros del pueblo. El fuerte viento que soplaba en el lugar y lo escarpado del terreno dificultaron las labores de control, comprobando los vecinos del pueblo como en cuestión de minutos las llamas se alzaban y amenazaban con entrar en el lugar. Llegando el humo a la localidad cercana de Priego.





El Sistema de Información de los Incendios Forestales del Gobierno regional dio por sofocado el incendio de Cañamares, cifrando La Consejería de Agricultura en 185 las hectáreas arrasadas por las llamas en el paraje “El Monsaete” de alto valor ecológico formada por pinos Laricio en una zona ZEPA de protección para aves necrofágas y águila perdicera.



En total han participado en las labores de extinción 60 medios , 12 aéreos y 42 terrestres, con 312 personas, entre las que se encontraban un contingente integrado por 62 militares y 24 vehículos de la UME (Unidad Militar de Emergencias). El fuego llegó adquirir nivel 2 emergencia.
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