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Los acusados por el escrache de Marcos de Quinto niegan los insultos

Los acusados por el escrache de Marcos de Quinto niegan los insultos

jueves 10 de septiembre de 2020, 00:59h

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Los tres trabajadores de Coca-Cola acusados por el escrache en la boda del ex vicepresidente de la compañía, Marcos de Quinto, con la soprano Angélica de la Riva en 2017, en la Catedral de Cuenca, han negado en el juicio haber proferido insultos ni mantenido actitudes violentas, mientras el también ex diputado de Ciudadanos ha declarado que “decían que me iban a joder la boda, y lo consiguieron”.

El juicio ha comenzado este miércoles por la mañana en el Juzgado de lo Penal número 1 de Cuenca, donde la Fiscalía pide para cada uno de los tres acusados 4.500 euros de multa por un delito de coacciones, mientras las acusaciones particulares de los contrayentes añaden otros delitos, como injurias u ofensas contra los sentimientos religiosos.

Los tres encausados, A.T.G., D.M.B. e I.A.S., han contestado a las preguntas de la Fiscalía y de sus letrados, pero han rehusado contestar a las de los abogados de la acusación particular y han negado haber proferido insultos o haber golpeado el vehículo nupcial, como recoge el ministerio público en su escrito de acusación.

De hecho, los tres han coincidido en señalar que habían pedido permiso a la Subdelegación del Gobierno en Cuenca para manifestarse en la Plaza Mayor, porque sabían que se iba a producir “un acontecimiento” con altos cargos de Coca-Cola, empresa a la que exigían su readmisión por sentencia judicial tras un ERE, pero todos han afirmado que desconocían que se trataba de una boda.

I.A.S., como miembro del Comité de Empresa, ha asegurado que utilizó la megafonía que habían instalado los manifestantes, pero para explicar el incumplimiento de dicha sentencia, no para proferir insultos.

En su declaración, tanto Marcos de Quinto como Angélica de la Riva han asegurado que los insultos eran perfectamente audibles desde el interior de la Catedral, donde se estaba celebrando la boda, y que estuvieron diez minutos en el coche nupcial, tras salir de la ceremonia, sin poder avanzar y con los manifestantes, que habían roto el cordón policial, golpeando el vehículo.

De Quinto ha reconocido además a los tres acusados como las personas que, mientras él esperaba a la novia en las puertas de la Catedral, se intercambiaban el micrófono y le insultaban a través de la megafonía, “aunque ahora han cambiado sus peinados”, ha precisado.

También ha reconocido a A.T.G. como uno de los que se abalanzó sobre el coche a la salida y les impidió avanzar.

Asimismo, ha defendido que no parecía una manifestación para defender sus derechos, sino “para atacarme en lo personal” y con el objetivo de “boicotear” la boda, “algo que consiguieron”, ha apostillado.

Por su parte, De la Riva ha reconocido que fue “muy duro” por el “odio, tanto jaleo, con los chillidos e insultos que se escuchaban, incluso con las puertas cerradas de la Catedral”.

El matrimonio pide también una indemnización de 6.000 euros, “una cantidad simbólica, que no compensa lo que nos hicieron pasar” ni los cambios organizativos que tuvieron que realizar a raíz de la manifestación.

Tras casi cinco horas de declaraciones, también de algunos testigos, el juicio ha quedado visto para sentencia.
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