La procesión de Nuestra Señora de los Dolores en Cuenca, celebrada en un Sábado Santo soleado, atrajo a un gran público. Destacó la participación de más de cien niños en una fila infantil, simbolizando el futuro de la Semana Santa, y el recorrido reflejó el paso del duelo a la esperanza.
La procesión de Nuestra Señora de los Dolores recorrió las calles de Cuenca en un Sábado Santo marcado por el buen tiempo y una gran participación de público, especialmente en la salida desde San Esteban y en su llegada a la Catedral. La emoción también la pusieron los más pequeños, con una fila infantil que superó el centenar de niños, reflejo del futuro de la Semana Santa conquense. Un cortejo cargado de simbolismo que condujo a la ciudad desde el duelo hasta la esperanza de la Resurrección.